Mecido en la hamaca de la santa chuma, envuelto en una cáscara de malla como un fruto de un árbol o la larba que ha de salir a comer de este mundo, y la santa chuma te arrulla mientras los grillos te cantan... revelación de la ayahuasca y los dioses, de mi gran pequeñés, de la calma en su sentido completo de la palabra... santa chuma te avienta a las bestias y al cielo, a lo más ancho y lo más ondo.
1 comentario:
Es como si tus letras construyeran una leyenda... en particular he disfrutado leyendo esta entrada de magia...
Un saludo,
Angélica Maciel
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