"A los hermanitos mayores"
Hoy vengo de un largo viaje, comerciando con sal y oro desde Neusa, haciendo una noche de reposo en el noble principado de Zipaquirá, bebiendo la chicha que contagia la pura dicha... siguiendo mi camino por Guatavita hasta el cálido regalo de las aguas volcánicas y azufradas del valle del Tominé, si bebo guarapo me amaño coverzando con los Moyachoque, en la bella casa de Tinjacá y me cuentan de un espíritu que reecarna en un niño con pelo muy largo y muy blanco y que se sumerge en las aguas de las lagunas de la sabana como una nútria, un niño al que llaman espíritu del agua.
Cuando la noche me sorprende en parajes hinóspitos, páramos o montañas deshabitadas me cobijo con la noche en un hotel de mil estrellas al abrigo del fuego y los árboles... mi camino suige por Chocontá,Tocancipá, Hubaté, Chia y hasta la gran Bacatá en donde ando en tennis chinos asediado de publicidad gringa, esquivando autos japoneses y coreanos, con un apellido traído de otra parte y la sangre mestiza... hoy soy muisca y voy a la maloca Witoto, esa isla verde en medio del laberinto a compartir pensamiento bonito (cómo dice el taita)... y a escuhar a los abuelos, a los hermanitos mayores, esos que nos vuelven más sabios y más grandes, hoy soy muisca.
1 comentario:
Que sería del mundo sin los hermanitos mayores? yo espero nunca saberlo.
Muy buen viaje el tuyo y buena vibra en estos párrafos.
Besos y que tengas una semana chingonsísima.
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