
Anoche te sorprendí volando con la complicidad del cielo, de las leves y lechosas caricias de las nubes que deambulan sacaste en usufructo su insolencia de tapar la luna.
No bastándote con extraviar marinos en el mar y exploradores en la selva... haces lo mismo con el moribundo brillo de las estrellas, los astros están celosos porque los telescopios solo te buscan, y la ciencia se rasca la cabeza preguntándose de dónde saliste.
Amplías la lista de venenos, le robas la palabra a la palabra, haces de la existencia de los mortales una maraña de incertidumbre... solo porque anoche te sorprendí volando, llenaste de misterio a esa dama llamada oscuridad y el egocéntrico sol te suplica que nunca salgas de día.
No bastándote con extraviar marinos en el mar y exploradores en la selva... haces lo mismo con el moribundo brillo de las estrellas, los astros están celosos porque los telescopios solo te buscan, y la ciencia se rasca la cabeza preguntándose de dónde saliste.
Amplías la lista de venenos, le robas la palabra a la palabra, haces de la existencia de los mortales una maraña de incertidumbre... solo porque anoche te sorprendí volando, llenaste de misterio a esa dama llamada oscuridad y el egocéntrico sol te suplica que nunca salgas de día.
3 comentarios:
Hermoso texto, lleno de magia y encanto.
Me gustan tus historias breves, dejás mucho en pocas palabras.
Te dejo un beso grande y todo mi cariño.:-)
Ah tan linda la Luna, aunque yo soy igual de agocéntrica que el sol y quizá por eso le tenga cierta preferencia.
Saludos!
bello..bello. Bravo!
Publicar un comentario