Despierta muñecuelo, realmente todo acaba de empezar,
la brisa mueve su cabello entre los remolinos de hojas secas y los pétalos ultravioleta,
la masa corre entre la ratonera inventada.
Va en reversa estrellándose, sintiendo apasionadamente lo que lo alcanza,
sin necesidad de sujetos.
Después de los finales locuaces,
con la orquesta haciendo su banda sonora,
en la madrugada y el atardecer,
cuando la luz se combina con la oscuridad,
las medusas y los calamares se estremecen en tu honor,
no paramos de descubrirnos seres de albor y tinieblas,
los momentos que se volvieron eternos,
las personas que quedaron para siempre;
el tapete imperecederamente estuvo dispuesto para nuestras llegadas, las ovaciones para las salidas inéditas cuando no salíamos disgustados;
las más grandes ebulliciones de mentes libres,
interminables diálogos sin sentidos pragmáticos de Sanders Peirce y James.
La imagen y la melodía siempre estuvieron compactadas como las letras que la relatan,
y nos dimos cuenta que todos íbamos a la supernova que estalló en un pasado inexistente,
atraídos por un punto para ser emanación de la luz cósmica.
sintiendo lo que lo alcanza sin necesidad de sujetos, sin impulsos programados.
Sin embargo sus dedos más vivos que nunca, se deslizan por las teclas en lo compacto de la danza y la música, en la magnífica magia, con el don divino.
Preparo la comida a los dioses, con el gusto poderoso, con el estilo improvisado en el que las recetas son poesías de alteración estética, y la cascada no me había golpeado tan fuerte; no puedes salir, no existes: no hablas, no retrocedes ni avanzas, no piensas, no sonríes en la alborada rocinante, en la estratagema solo eres cuando estás dispuesto a reinventarte en dinero.
Despierta niño entumecido en el rigor involuntario,
hasta hace pocas horas eras la máxima expresión de la libertad,
pero esta es la racionalidad,
la infección que pudre el ecosistema, la aldea.
El reflector los vuelve siluetas, estáticos en el tiempo en un sueño de velocidad, la noche-buena se acerca para que nazcamos libres como el niño.
Despierta muñecuelo realmente todo acaba de empezar, la brisa cosmopolita mueve su cabello entre los remolinos de hojas secas y los pétalos ultravioleta;
la masa corre entre la ratonera inventada;
fuera de la rutina va en reversa estrellándose con todo lo que se atraviese, sin ojos.
Por Mauro sastoque
1 comentario:
Que precioso texto, lo leí dos veces sumamente tierno.
Me hizo acordar a la Acuarela infantil de Rafael Obligado.
Te regalo un pedacito.
"Una niñita madrugadora
va a juntar flores para mamá,
y es tan hermosa que hasta la aurora
vierte sobre ella más claridad..."
Bsos, muy buena literatura en tu blog.
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