domingo, 14 de marzo de 2010

Cocinando para el mundo

Millones de células despidiendo los más sabrosos olores,

guisos en conjunciones de irreversibles colores y sazones,

vinos, jugos, gaseosas, agua filtrada;

líquidos dulces en inspiraciones ácidas, amargas, secas, intangibles en el paladar que se retuerce de gozo.

Verduras en descomposiciones inevitables podrían dañar el alimento,

excesos de sal,

pimentón,

salsina,

color,

cebolla…..

prueban la osadía del guisandero.



Los platos son saturados de cocidos, asados, fritos, licuados…. Repartidos en sustanciales amabilidades;

sonrisas del chef a la espera de la degustación de sus invitados; todos los días de la semana la performance culinaria juega su rol trascendental a la satisfacción del apetito cubierto,

satisfacción emancipada en los platos limpios.



Las ollas forjadoras como elemento indispensable son odiadas por sus pegotes carbonizados complicados de limpiar,

pero el esfuerzo y la peripecia posibilitan la acción con la alegría del amor fraternal y sororal que solo existe en este experimento, adonde triunfamos en la otra posibilidad,

la de repartir y compartir,

para todos y todas sin egos de sí mismos.



Por: Mauro Sastoque

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Estudiante de la escuela de la vida.