Las palabras no siempre son tus mejores amigas, cuando buscas belleza, elocuencia, sapiencia... encuentras confusión, crueldad, escombros de un idal que muere como un ser que respira, realmente a las palabras hay que encontrarlas mal trajeadas, ebrias, arrodilladas, hay que hacerlas besar el piso porque la tiranía es una tendencia natural y netamente humana.
A las palabras hay que hacerlas trabajar bajo un sol canicular para construir una pirámide en honor a un dios inexistente, o con ellas hacer una gran muralla para protegerte de tus enemigos.
A las palabras no se les puede dar confiansa, de lo contrario ellas te doblegaran a tí, si una palabra te dirige la palabra... date por perdido.
Procurate un harém con las palabras más bellas y las demás mandalas a reparar tu vida, que te cocinen, que te ventilen o que mueran por tí.
Pero antes de todo, asegurate de hacer lo mismo por ellas en ésta vida.
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