Si todo ser humano tiene un destino fijo desde su nacimiento, se podría entonces deducir que la vida es como una hoja de ruta, que en unos casos es más benevola con unos que con otros.Si fuera de otra forma, si todo fuera un gran juego de azar que funciona con el principio de causa y efecto, que entre otras es más sutíl pero igual de desconcertante dejando todo al garete.
De todos modos esa cosa amorfa llamada destino suele ser dura con los más célebres hombres de letras, no es una ley, pero si una constante que grandes escritores tuviesen unas vidas trágicas, malvividas, llena de carencias pero más intensas en el ejercicio mismo de la existencia.
De ser otro el destino de Edgar Allan Poe, Miguel Hernandez, Horacio Quiroga, José Asunción Silva, Franz Kafka, Antonin Artaud y Raúl Gómez Játin (entre muchos otros) nadie nos aseguraría que la literatura fuera la misma, aunque ellos fueron victoriosos en el sentido de que en algún momento doblegaron su existencia y el olvido al que llega inevitablemente todo hombre.
1 comentario:
Qiubo parcero, por acá reportando síntonia, vacano el cambio de color de la página, muy interesante lo que ha publicado. Lo espero en la catedral
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