Apenas la noche se cuela en el cielo el caza palabras hace su fugaz aparición, es el temido
Bandido del antifaz y el justiciero de sombrero y calibre 38.
Un caza palabras tiene un leve olor de noche o proxeneta combinado al del incienso y
Clérigo eclesiástico.
Un caza palabras hace magia, desaparece la frase “si mismo” para ser todo… o mejor
Dicho nada, el caza palabras es el yerto hierro que baja por su esófago para llamar la
Atención, él se hace llamar artista de riesgo porque no hay mayor que el de
Cazar palabras.
El caza palabras es en sus tiempos libres un líder espiritual con el poder de gestar la madre
De todas las revoluciones, pero al día siguiente hay que madrugar a trabajar y no hay
Tiempo.
Un caza palabras es mitad ángel, mitad diablo, mitad humano.
Un caza palabras se toma la molestia de cuidar y alimentar a las palabras para ejercer su
Afición de taxidermista asesino cuando están más bellas…
El caza palabras tiene la cura a los males del amor y las dudas metafísicas… alivio para el
Mal de ojo, dolor de cabeza y alma.
El caza palabras es el signo inequívoco de las bellas coincidencias, esas que hablan y
Respiran.
Un caza palabras es una sombra que escribe sobre los hechos luminosos de un ser oscuro.
Un caza palabras es la angustia de no poder alimentarse de solo palabras.
Un caza palabras es la condena a ser poeta en esta y las siguientes vidas.
Un caza palabras transa con la burocracia estelar pasaportes para migrar a la luna, destila
Palabras para hacer el mejor licor y un efectivo veneno, tiene la obligación de curarse el
Alma y la de los demás, de crear adicción a las letras, de proyectar el celuloide de la tinta,
De entrar por el oído, el olfato, poros y papilas gustativas.
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