sábado, 30 de agosto de 2008

Salvaje esperanza


Eramos dioses y nos volvieron esclavos.

Eramos hijos del Sol y nos consolaron con medallas de lata.

Eramos poetas y nos pusieron a recitar oraciones pordioseras.

Eramos felices y nos civilizaron.

Quién refrescará la memoria de la tribu.

Quién revivirá nuestros dioses.

Que la salvaje esperanza sea siempre tuya,querida alma inamansable.

Gonzalo Arango (1931 -1976)

2 comentarios:

. dijo...

La imposición de una cultura sobre otras es una ingente injusticia que destruye conocimientos y modos de vida ascentrales, así como la identidad de los pueblos indígenas, sin ninguna consideración.

Preciosas palabras. "Éramos hijos del Sol y nos consolaron con medallas de lata".

Un beso!

josé lopez romero dijo...

Buenísimo amigo, me gusta tu propuesta o la que expone el sitio con su gente. Vengo de mi amiga Ade y creo estuve antes, y obvio regresaré.

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Estudiante de la escuela de la vida.